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lunes, julio 17, 2006

CRÓNICA: Ocio Madrid

DESCRIPCIÓN: Summercase 2006, 15-15 Julio, Boadilla del Monte

Algunas pinceladas sobre este evento:

Organización. La verdad es que ha dejado mucho que desear, se imponen cambios y mejoras necesarias para el año que viene. Empezando por el recinto que era simplemente una explanada de piedras y polvo y que estaba a desmano, mal comunicado y bastante lejos de Madrid. La vuelta por la noche era un infierno, a mí me costó ni más ni menos que 2 horas y media regresar el viernes a casa, y eso que encontré un taxi salvador en Aluche después de que nos dejaran tirados en la nada de Colonia Jardín. Por otra parte, en el recinto los escenarios estaban demasiado cerca y se mezclaba el sonido de unos con otros (hacen falta más metros cuadrados). La peor parte se la llevaron las dos carpas, donde algunas veces el sonido era desastroso. El pobre Rufus Wainwright, solo con su guitarra o su piano, tuvo que hacerlo lo mejor que pudo sobreponiéndose al estruendo que llegaba de los otros escenarios. En este aspecto, el MetroRock estuvo muchísimo mejor, y eché enormemente de menos su césped.

Menú degustación. Porque eso es precisamente un festival de este tipo: la oportunidad de picar de aquí y de allá y ver en directo a un montón de bandas, aunque algunas sólo sea durante unos minutos. Yo ví a 9 grupos el viernes y a 11 el sábado, aunque solo asistí a 3 ó 4 conciertos íntegros cada uno de los días. Si el cartel es la carta del menú, entonces mi elección del viernes fue: The Divine Comedy, Starsailor, Rufus Wainwright, New Order, Hope of the States, Primal Scream, Keane, Razorlight y The Chemical Brothers. Y la del día siguiente: Clovis, Dirty Pretty Things, Twilight Singers, Adam Green, Belle and Sebastian, Midlake, Super Furry Animals, Sigur Ros, Daft Punk, Massive Attack y Maximo Park (en negrita los platos principales). El enfoque de un festival es muy distinto al de un concierto único en una sala, tanto en la forma de tocar de las bandas (quizá más relajada) como en la actitud del público (que viene y se va y puede venderse al mejor postor). Son curiosas las situaciones que tienen lugar, “tengo 20 minutos de descanso, voy a ver a Super Furry a ver qué tal”, “estoy cansado, voy a ir a sentarme a la moqueta de una carpa y comerme un bocadillo oyendo a Midlake”.

Grandes momentos del Summercase 2006. VIERNES. La elegancia de dandy y el buen humor de Neil Hannon de The Divine Comedy (sobre todo para fans, yo sólo le vi un ratito). La intensidad lírica Rufus Wainwright atacando al piano “The art teacher” y “Halleyulah” (de Leonard Cohen, pasada por John Cale y Jeff Buckley), dejó muestras de ser todo un crack. El contagioso baile masivo del público con Happy Mondays (este me lo perdí y me lo contaron después). Las grandes canciones clásicas de New Order (para nostálgicos) – por cierto, momento curioso ése en el que la música de ambos grupos de Factory Records se mezclaba en el aire 20 años después de los años de Madchester. El sonido incendiario y salvaje de Primal Scream, sobre todo en los temas del XTRMTR (aunque las canciones más stonianas fueron muy celebradas). La rave multitudinaria en la carpa S con The Chemical Brothers haciendo de DJs (aunque yo no aguanté mucho, creo que la cosa mejora si vas colocado). Las reminiscencias a Thin Lizzy en la voz y la estampa del líder de Razorlight. SÁBADO. El rock indie de Fino Oyonarte y los recuerdos entrañables sobre Los Enemigos (mi banda favorita de todos los tiempos) que me venían a la cabeza al verle, aunque ahora está muy bien acompañado por la atractiva Cristina Plaza. El guitarreo deslabazado y eficaz de Dirty Pretty Things, que se han llevado lo mejor de The Libertines. La actuación descacharrante y fuera de control del enormemente sonriente Adam Green (¿qué había tomado?). El magnífico concierto de Belle and Sebastian (para mí los mejores del festival), con la banda disfrutando tanto como el público y un Stuart Murdoch completamente desatado, moviendo la cadera como un loco y bajándose a sentir el contacto físico con sus seguidores; las canciones del último disco funcionaron a la perfección. ¿quién iba a decir que Belle and Sebastián darían un giro a lo Scissor Sisters sin perder ni un ápice su identidad? El final apoteósico y electrónico de Super Furry Animals, con un video político (“Todos los gobiernos son mentirosos y asesinos”) y el guitarra tocando con un casco de los Power Rangers. El original y estéticamente espectacular comienzo de Sigur Ros tras un lona, con su música intensa y marciana y las sombras del líder atacando la guitarra eléctrica con su arco. El set de los Daft Punk, visualmente lo más impactante de todo el festival, con sus monos y cascos robóticos, subidos en lo alto de una pirámide y sincronizando su música con vistosos y futuristas juegos de luces - grandioso. Finalmente, Massive Attack reviviendo “Unfinished Sympathy” (que yo ya oí desde la lejanía, adelantando mi regreso a casa para evitar el desastre de la noche anterior).

Cosas que no pudieron ser. a) Ver tocar a muchas bandas “menores” prometedoras, como The Concretes, Director, The Spinto Band, Cut Copy, Two Gallants o My latest novel. Aunque, evidentemente, no hay tiempo para todo, y además, todas actuaban en las carpas, donde el sonido no era el mejor posible. b) Ligoteo. Una temperatura perfecta, un ambiente festivo y montón de chicas guapísimas a las que les gustaba la misma música que a mí. Miradas y sonrisas. Un montón de oportunidades perdidas. Y van…c) Hablar por teléfono. Los SMS se manifestaron como el gran descubrimiento para quedar y mantenerse en contacto con el grupo. “A las 11:45 en el punto 6”, “Estoy en Clovis, nos vemos para Adam Green”. d) La lluvia. Me hubiera encantando haber vivido una especie de Woodstock, iba preparado con mi chubasquero en la mochila. Aunque tampoco estuvo mal así en seco.

Mini-barómetro personal. Suben: Belle and Sebastián, Rufus Wainwright, Daft Punk, Dirty Pretty Things. Se mantienen (bien): Sigur Ros, Primal Scream, Adam Green. Bajan: Keane (cada vez me parecen más un bluff).

Valoración final. A pesar de las inconveniencias del recinto, los defectos de la organización, el precio, el desgaste físico y de tímpanos, y la falta de horas de sueño creo que la cosa ha merecido mucho la pena. Al principio me dolían los 100 euros, pero si una vez los llegué a pagar por un menú degustación de 2 horas en “Viridiana”, el restaurante de Abraham García, ¿por qué no voy a hacerlo por un evento de 2 días con algunas de las mejores bandas de rock de los últimos años? Por otro lado, la desconexión de la rutina diaria y de la vida habitual de Madrid ha sido total, un poco como haber ido a Benicasim pero durmiendo en casa.

Galería de fotos (hechas desde el móvil):

Rufus Wainwright


Belle and Sebastian



Sigur Ros