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domingo, junio 25, 2006

CRÓNICA: Ocio Madrid

DESCRIPCIÓN: MetroRock (viernes)


Estuve el viernes en MetroRock y estuvo genial. Llegué en torno a las 21:00 y me dio tiempo a ver media hora de Sons&Daughters, Franz Ferdinand completo, Elbicho completo y Muchachito Bombo Infierno otra media horita, hasta las 3:00 de la mañana, momento de largarse a casa a dormir.

El año pasado, que fue cuando MetroRock se convirtió en un festival de verano y se hizo por primera vez en el Parque Juan Carlos I, no asistí, así que ésta era la primera vez. El recinto y la organización me sorprendieron agradablemente (con sólo algunos pequeños detalles por pulir). El parque es un entorno fantástico y mola poder tumbarse en el césped a descansar. El sonido es bastante bueno y puedes estar a una distancia aceptable del escenario sin agobio. Los colas para los baños no son demasiado largas; las de comida y bebida se pueden mejorar, sobre todo las de coger tickets, aunque las he visto peores.

Sons & Daugthers estuvieron bien para calentar. Formación de moda 2 chicos-2 chicas, y guitarra rítmica sucia, también bastante popular estos días desde el boom de rock’n’roll revival originado por los Strokes.

Franz Ferninand
eran el plato fuerte y se portaron. Con un sonido en general bastante bueno, repasaron casi todos los mejores temas de sus dos discos, permitiéndose juguetear alargando las canciones, improvisando un poco y animando al personal. El concierto tuvo momentos muy brillantes con esos cambios de ritmo y diálogos de guitarras que les caracterizan. Yo personalmente reviví algo que ya echaba de menos: la euforia y el subidón de un buen concierto de rock, con gente botando y gritando a tu alrededor, y las siluetas de los guitarras recortadas tras las luces de los focos y el humo artificial -hay que reconocer que Franz Ferdinand también cuidan muy bien su estética como parte de su imagen de banda. Por último, debo decir que tenía cierto prejuicio snob contra ellos (al gustarle a mucha gente y ser el grupo de moda, me había resistido a oírles en exceso, sólo lo imprescindible), pero en el concierto me convencieron de que están entre los mejores (aunque, en una onda similar, me siguen gustando mucho más los discos de The White Stripes, y quizá también los de The Kills, The Strokes, o los de los extintos The Libertines).

En cuanto al Elbicho, esperaba con impaciencia su concierto. Es un grupo que me encanta en disco y tenía muchas ganas de verles tocar en directo. También estuvieron a la altura. Desde luego son una banda de músicos impresionantes, y el cantante, además de ser muy bueno en lo suyo, o sea, cantando, también es todo un espectáculo bailando y dando saltos mortales hacia atrás sobre el escenario. En la primera mitad del concierto les dio mucho por improvisar, alterar las canciones y alargarlas un montón. Aunque la calidad de los músicos y del sonido estaba clara, personalmente me dio la impresión de que las canciones quedaban deslabazadas y menos redondas que en el disco. Además, en esta primera parte no escogieron las mejores, o por lo menos las que a mí más me gustan. Después, en la segunda mitad del concierto se ciñeron más a la estructura del disco y atacaron los temas más populares; esto se notó en el ambientillo del público y en la propia banda, que se fue engrasando como una perfecta máquina de hacer música a medida que pasaban los minutos y que llegaron al final en una forma increíble. Fue una lástima que tuvieran que terminar, yo estaba en sintonía total y me hubiera gustado seguir oyéndoles 1 o 2 horas más. En resumen, también un gran concierto, el grupo demostró su fuerza en directo y su calidad como músicos. Yo tengo debilidad por el sonido de Elbicho, me parece que es muy especial, que han conseguido algo único y diferente a cualquier otro grupo (por mucho que uno busque referencias, por ejemplo, en Ketama, Triana, Smash, Ray Heredia, Tabletom, Jethro Tull, Yes o King Crimson). Elbicho ha logrado una alquimia de elementos como el flamenco, la música árabe, el rock progresivo o el jazz de una forma original, sólida y convincente. Por eso, tienen el mérito de llegar a tipos de públicos muy dispares: los rockeros clásicos, los flamenqueros, los jazzeros y hasta los indies (algo que, de hecho, se podía comprobar viendo al público del viernes). Yo he estado todo el resto del fin de semana con las melodías de Elbicho en la cabeza. Quien me iba a decir a mí, que en general detesto el flamenco y el gitaneo, que me pasaría el tiempo tarareando “tran tran tran, suena la guitarra, tran tran tran, con su soniquete”…

Finalmente, Muchachito Bombo Infierno, a los que pude ver sólo algo menos de media hora, me dejaron un buen sabor de boca. También son una máquina muy bien engrasada y capaz de tocar a un ritmo endiablado.

Así que muy buena experiencia la del MetroRock – el sábado ya no fuí, guardo fuerzas para el Summercase