DESCRIPCIÓN: Dead Capo.
Hago esta crónica a toro pasado, aunque habrá muchas ocasiones más de ver a este grupo en Madrid. Yo los ví el miércoles pasado en Calle 54.
No voy a ponerme a describir la música que hacen cuando hay otros que lo hacen mejor. Esta reseña está extraída de la propia web de Calle 54:
Javier Adán, guitarra eléctrica // Javier Díez Ena, contrabajo // Javier Gallego, batería // Marcos Monge, saxo tenor
Estilistas sin fronteras, capaces de mezclarlo todo o casi todo, los madrileños Dead Capo presentan “díscolo”, su debut discográfico, recibido con excelentes críticas en numerosos medios especializados. La propuesta ecléctica del grupo (combinación de jazz, rock, surf, blues) les ha llevado en un corto periodo de tiempo a apropiarse por igual de diferentes públicos y escenarios: desde tocar en auditorios y en los más tradicionales y prestigiosos festivales de jazz, a actuar en salas alternativas y festivales de música experimental
A Calle 54 llegan con un repertorio en el que se mezclan por igual sus propias composiciones con versiones de bandas sonoras, clásicos del jazz o himnos de la música surf. Sin lugar a dudas una de las propuestas más sorprendentes, arriesgadas, irreverentes y divertidas de la música nacional de hoy en día.
El concierto estuvo bastante bien, aunque sospecho que en otras circunstancias, con una sala abarrotada de gente y un público más participativo, el grupo seguro que encuentra mayor motivación y da todavía más. Coincido con la reseña en que el sonido es bastante original. No tengo muchas referencias de jazz de guitarras (Django Reinhardt, John McLaughlin) pero aquí suena bastante distinta, con una influencia más evidente del sonido rock (surf, The Shadows). El repertorio también es variado y poco convencional, por ejemplo, se despidieron con una versión muy divertida de la música de “Atraco a las tres” (la peli española). En resumen, recomiendo ir a verlos tocar.
En cuando al local, era la primera vez que iba a Calle 54. El sitio está genial, muy elegante y con un gran diseño, y la programación musical es muy buena, además gran parte de los conciertos son de entrada libre. Eso sí, las copas valen 10 euros. Otro punto negativo es la falta de comodidad de las sillas (no así de los sofás) – vamos, un caso más de diseño reñido con el comfort (si Javier Mariscal, el autor del local, trabajase en Pikolín, lo echarían enseguida, jeje).
P. D: Por cierto, existe otro grupo español con la misma formación (batería, contrabajo, guitarra y saxo) pero con un sonido muy diferente, más en la onda del rock progresivo y largos desarrollos instrumentales, alejados del swing y del jazz clásico de Dead Capo. Son 12Twelve y los puedes ver el próximo fin de semana en Madrid en Metrorock.


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