CATEGORÍA:
Cine
DESCRIPCIÓN:
¿¡Y tú qué (s)abes!?
Esta está siendo (aún sigue en cartelera) la película de moda entre el sector de población aficionado a la New Age, terapias alternativas, espiritualidad, ocultismo, etc. Lo mismo te encuentras el folleto en los supermercados de comida biológica, que te la promociona tu profesora de yoga organizando una cita de toda la clase para ir a verla al cine.

Dado que no es habitual encontrar una divulgación popular seria y bien hecha de este tipo de ideas (con contadas excepciones como las grabaciones de audio de Alan Watts o la película
“The Matrix”), me voy a verla con curiosidad, con algo de reserva pero con espíritu abierto. Ahí va mi opinión personal:
La parte buena es que algunas (y solo algunas) de las ideas que transmite no están del todo desencaminadas y me parece bien que se divulguen al gran público en un formato de película documental, más asequible y menos áspero que un libro. La parte mala es que, como en un montón de otros productos del estilo, esas ideas están mezcladas y confundidas con otras no tan correctas, se mezclan afirmaciones a distintos niveles y se realizan extrapolaciones o saltos lógicos injustificados. Me encantaría ver a Ken Wilber metiendo mano en esa película con su modelo AQAL y poniendo cada cosa en su sitio.
Los aspectos críticos o negativos que hay que saber acerca de la película están muy bien recogidos, como siempre, en la entrada de
Wikipedia. Yo los resumo en 4 puntos: (1) canalizaciones, (2) memoria del agua, (3) tendenciosidad /falta de crítica, y (4) falta de rigor
(1) La película está producida y creada por la
Ramtha’s School of Enlightement. Su líder, Ramtha/JZ Knight, es la mujer rubia que habla en la película – fácilmente reconocible porque pronuncia las frases de más impacto y por su aspecto de persona “iluminada” (que a mí personalmente me asusta). Mientras que JZ Knight tan sólo es una señora americana en su cincuentena, Ramtha es el espíritu de un guerrero lemuriano, que vivió en este planeta hace 35.000 años y luchó contra los atlantes, y que se manifiesta o “canaliza” a través de esta mujer. La historia parece increíble, pero no me la invento, es públicamente conocida y puede comprobarse en la
web oficial de esta Escuela). Como comenté en otro post anterior, a la hora de moverme en este mundo de la espiritualidad, yo tengo una serie de indicadores o alarmas que saltan cuando algo huele mal. Las
canalizaciones son una de ellas. Sencillamente no me las creo. Incluso asumiendo que sean posibles (cosa que no descarto completamente) es un campo tan abierto al fraude que la postura más cuerda es ignorarlas todas. Lo cual no causa ningún trastorno (o sea, que uno no se está perdiendo nada) porque realmente ¡no es necesario recurrir a ellas en absoluto! Todas las ideas que suelen intentar transmitir estos iluminados se pueden alcanzar desde un ámbito exclusivamente humano (en el budismo, el hinduismo, el taoísmo, el misticismo, Alan Watts, Ken Wilber,…). Recurrir a seres de otros planetas (como en
“Los Libros de Urantia”), de otras civilizaciones o de otras dimensiones es innecesario, y por ello me parece que la decisión intelectual más sana es ignorar todo lo que se presenta desde estas supuestas fuentes. Ah, otra de mi alarmas, bastante efectiva, es el ánimo de lucro: el que vende la espiritualidad para enriquecerse no es muy de fiar. Debería decir que Ramtha/JZ Knight cobra 1000 dólares por sesión y que tiene unas cuentas muy saneadas en su emporio editorial/educativo (vamos, como la
Cienciología – ambas venden los conceptos básicos del hinduismo, que son gratis, en un envoltorio moderno…y caro).
(2) La
“memoria del agua” de Masaru Emoto se presenta en la película como un hecho científico, cuando no lo es. Aunque la idea es muy interesante, los experimentos de este japonés son más bien artísticos. No han sido realizados siguiendo el método científico de forma sistemática y no se han podido replicar en ningún otro laboratorio. En concreto, no cumplen la regla del
“experimentador ciego”, es decir, que el experimentador no sepa lo que está haciendo, de forma que no pueda influir, voluntaria o involuntariamente, en el resultado. Para mí, una prueba concluyente es que un centro científico ofreció hace tiempo a Masaru Emoto una recompensa de 1.000.000 de dólares si conseguía repetir sus experimentos aplicando correctamente el método… y todavía no han tenido que darle ni un centavo. En resumen, si quieres poner a algo el sello de “científico” has de jugar con sus reglas. Ojo, no estoy diciendo que no se investiguen cosas como la “memoria del agua”, la telepatía o el chi, al contrario, esas cosas son las que rompen barreras y hacen avanzar; sólo digo que se han de investigar bien.
(3) Las opiniones de todos los entrevistados en la película son uniformes y van en la misma dirección - de hecho todos son afines a las ideas que se divulgan en el filme y han publicado trabajos en la misma línea (bueno, todos menos uno, que aseguró que le cortaron y pusieron frases suyas fuera de contexto apoyando argumentaciones con las que no está de acuerdo). En definitiva, hay una clara
falta de crítica. Muchas ideas se presentan como hechos científicos contrastados cuando todavía son sólo teorías o interpretaciones particulares y no están aceptadas por gran parte de la comunidad científica. Si se quiere hacer un documental serio y completo sobre un tema creo que deberían escucharse opiniones de todos los colores. Haciendo una analogía con el ámbito de la política española, la película sería como las tertulias de la COPE o de la SER, sólo invitando a los que sabes que te van a decir lo que quieres oír e ignorando los puntos de vista contrarios. Me permito incluir al respecto dos citas que me gustan mucho: Cita 1
(“Nadie tiene el 100% de razón ni puede estar el 100% equivocado”), Cita 2
(“Cuando una persona tiene una creencia, los hechos se encargan de reafirmarla. Cuando otra persona tiene la creencia opuesta, los mismos hechos se encargan también de reafirmarla”).
(4) Finalmente, hay algunos datos citados en la película que son directamente
erróneos, como el porcentaje de agua en el ser humano (60%, no 90%) y el número de aminoácidos que sintetiza nuestro cuerpo (12, no 20). Dado que son cosas fácilmente comprobables, esto puede tomarse como una prueba del poco rigor y cuidado en la documentación que ha existido en la película – es decir, si meten la pata en eso, la pueden meter en cosas más gordas.
En resumen, no quiero defenestrarla totalmente pero sí aconsejar que se vea con reservas y que se separe el grano de la paja.
ALTERNATIVA: Si quieres enterarte bien de algo, acude directamente a los clásicos: el budismo zen, el hinduismo vedanta, el taoísmo, el misticismo - o, mejor aún, la obra de Alan Watts y de Ken Wilber, que los interpretan para los occidentales y los integran con la ciencia y la filosofía occidentales.