CRÓNICA: Semana de Música Religiosa, Cuenca (II).
DESCRIPCIÓN: Concierto de Clausura. Mozart 250 Aniversario, IV.
En esta ocasión seré mucho más breve con la crónica. Este es el concierto que cerraba el certamen y se celebró en el Auditorio (con una acústica y sistema de altavoces excelente, se podía distinguir cada voz del coro y cada instrumento a la perfección).
Tras un pequeño discurso de los políticos de turno, arrancó la primera pieza: la Sinfonía nº30 de Do mayor “Aleluya” de Haydn – solo instrumental, sin coro. Fue una delicia.
Después vino el plato fuerte con la Misa de Do mayor "de la Coronación" de Mozart. Para ello, apareció el coro y se añadieron percusión y vientos a la orquesta. La interpretación fue magnífica y a ratos emocionante. Los momentos de más clímax ponían la piel de gallina. Esta Misa es preciosa, con muchos allegros y mucha fuerza e intensidad (con golpes de orquesta y coro, que es lo que más me mola a mí, como profano de la música clásica). A medida que se iba acercando el último movimiento uno deseaba que la cosa durase más, que no acabase nunca. Y ahí estuvo lo peor del concierto, porque al terminar la Misa no hubo más (ni bises ni “bonus track” ni nada). El programa se quedó claramente corto. Fueron 50 minutos excelentes pero que dejaron a medias. La orquesta y el coro eran fabulosos y una pieza más en el programa (o al menos la repetición de alguna parte de la Misa) hubieran sido lo justo. En fin, un gran concierto pero excesivamente breve, con un ratio de euros/minuto demasiado elevado (30/50=0,60 euros).
Curiosamente al salir del mismo Auditorio, si uno volvía a la parte nueva de Cuenca, se topaba con la procesión del domingo. Yo me apunté y la estuve viendo hasta el encierro en la Iglesia de San Andrés, donde los banceros bailan las imágenes al ritmo de una marcha muy movida (que a mí me suena un poco a balcánica, como de peli de Emir Kusturica). Aquello tuvo un significado simbólico: primero, la clausura de la Semana de Música Religiosa, después la clausura de la Semana Santa conquense. Definitivamente, había llegado el fin de las vacaciones :-)
Debo decir que con estos dos conciertos ya he cubierto mi cupo de música clásica por una temporada. Después de Bach, Mozart y Haydn, me apetece volver a oir a Los Clash, a los Pixies, a Los White Stripes o cualquier cosa con guitarras. Al volver a mi piso en Madrid me puse a toda leche “Country Home” de Neil Young (cuya melodía me había venido a la cabeza en el metro), en modo repetición, y la escuché dos veces mientras deshacía la maleta. Me encanta esa canción, con la guitarra serrucho marca de la casa y ese estribillo que incita a la nostalgia (en mi caso no sé si de Cuenca o de Madrid).
I'm thankful for my country home
It gives me peace of mind
Somewhere I can walk alone
And leave myself behind.

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