CRÓNICA: Metrópolis + Festival Cultura Pop
Me decidí a probar mis propias recomendaciones a pesar de no haber sido esta vez capaz de convencer a nadie para que me acompañara. A las 18:30 estaba saliendo del metro Banco de España (salida Marques de Cubas) con un montón de ganas de ver esta peli con música en directo. Para colmo, lo primero que uno ve al salir por esa boca de metro en particular es el edificio Metrópolis (uno de los más bonitos de ese monumental rincón de la ciudad) recortado contra el cielo azul. “¡Buena señal!” pensé. Cuando llegué a la puerta del Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes no había demasiada gente. Me dirigí a la taquilla y me topé con un cartel bien grande que decía “No quedan entradas para la película Metrópolis”. ¡Mierda! Se desinchó de golpe mi ilusión. No hay nada que joda más que te quiten justo en los labios algo que ya has saboreado con la mente. Se me había echado a perder la mitad del plan.
(Inciso: Hay que reconocer que Madrid es, en algunos aspectos, una mierda. La contaminación, el tráfico, las distancias, la prisa, el estrés, etc. Dentro de este panorama, las posibilidades culturales y artísticas representan una tabla de salvación, una de las cosas por las que merece la pena seguir aquí. Lo de quedarme sin ver Metrópolis no era nuevo. Por citar sólo dos casos más, hace sólo unos días me había pasado con el concierto de Deluxe (¡para el que intenté pillar entradas 3 días antes) y algunas semanas atrás con el de Elbicho (con 5 días de antelación). O tengo que empezar a sacar entradas con meses de antelación o algo va mal. ¿Hemos llegado al punto en que Madrid está tan masificado que esa masificación ya ha llegado también a los eventos minoritarios y alternativos? Porque nadie me puede discutir que ver una peli en blanco y negro, de cine mudo, de los años 20, ¡no es en absoluto una actividad popular!)
En fin, tenía por delante 2 horas largas para entretenerme por el centro, hasta las 21:00 que empezaban los conciertos en un centro cultural de San Blas. Lo curioso es que al final me lié (ojeando en Crisol una nueva e interesante colección de libritos de literatura mística; eligiendo un juego de Game Boy Advance en la FNAC para mi sobrina; localizando el local Anymus en Plaza de España y finalmente manteniendo un diálogo imposible con el dueño chino de la librería china Liang you de la calle Leganitos para que me enseñara pinturas chinas a la tinta). Me líe, como decía, y no llegué a los conciertos hasta las 21:40.
El Festival de Cultura Pop, en su primera edición, tiene los conciertos como plato fuerte, pero también otras actividades paralelas (charlas, cortos). Esas no las ví y por tanto no las puedo juzgar. A esa hora había sólo tres pequeños stands con ropa y merchandising de los grupos. La impresión que me dio es de estar puesto en marcha con pocos medios, algo por otra parte habitual en algo que arranca este año. A ver si dura otro año más.
El horario de los conciertos fue bastante estricto: a las 21:00 Motherglue, a las 22:00 Humbert Humbert y a las 23:00 Seine. De los primeros apenas ví dos canciones, esa noche más o menos hacían el papel de teloneros, y me parecieron mas amateurs que los otros.
Humbert Humbert me sorprendieron y me gustaron bastante. La primera sorpresa para mí fue que, sin haber ninguna banda en el escenario, con tan solo dos tíos vestidos con casaca oriental negra, uno con micrófono y otro con guitarra eléctrica, de repente el concierto empezó. Usaron bases rítmicas en play-back (batería y teclados) y ellos tocaban el resto. La verdad es que con su música y su pose (supongo que mezcla de profesionalidad y de lo pirados que parecen estar realmente) me consiguieron transportar a los primeros ochenta, con referencias clarísimas a grupos como Pere Ubu y Suicide. Por resumirlo de alguna manera, Humbert Humbert me parecieron “auténticos” a pesar de mimetizar música del pasado. Y desde luego una propuesta original en el panorama de grupos actuales.
Seine no tuvieron una primera parte del concierto afortunada, con uno de los guitarras casi ausente por problemas de afinación y los técnicos en el escenario arreglando cosas mientras tocaban. Después de esos desperfectos, le pusieron ganas y consiguieron transmitirlas a la audiencia (hasta el punto de que en una canción de los bises parte del público acabamos subidos al escenario con ellos). En general, mi opinión es que es un grupo que apunta maneras y que, aunque tienen que madurar y mejorar en directo, prometen para dentro de 1 o 2 años. Creo que tienen buenas canciones propias, sus referencias pasan por el mod (Who, Jam, Ocean Colour Scene) y el brit-pop. Tocaron un tema nuevo que casi podía haber firmado Franz Ferdinand (cambios de ritmo y reminiscencias disco).
En fin, no fue el concierto de mi vida, sino uno más, pero me sirvió para ver en primera persona dos bandas nuevas que sólo conocía por referencias, y también para reconciliarme con la tarde después del fiasco de la peli. Seguiré en Madrid algún tiempo más….
Me decidí a probar mis propias recomendaciones a pesar de no haber sido esta vez capaz de convencer a nadie para que me acompañara. A las 18:30 estaba saliendo del metro Banco de España (salida Marques de Cubas) con un montón de ganas de ver esta peli con música en directo. Para colmo, lo primero que uno ve al salir por esa boca de metro en particular es el edificio Metrópolis (uno de los más bonitos de ese monumental rincón de la ciudad) recortado contra el cielo azul. “¡Buena señal!” pensé. Cuando llegué a la puerta del Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes no había demasiada gente. Me dirigí a la taquilla y me topé con un cartel bien grande que decía “No quedan entradas para la película Metrópolis”. ¡Mierda! Se desinchó de golpe mi ilusión. No hay nada que joda más que te quiten justo en los labios algo que ya has saboreado con la mente. Se me había echado a perder la mitad del plan.
(Inciso: Hay que reconocer que Madrid es, en algunos aspectos, una mierda. La contaminación, el tráfico, las distancias, la prisa, el estrés, etc. Dentro de este panorama, las posibilidades culturales y artísticas representan una tabla de salvación, una de las cosas por las que merece la pena seguir aquí. Lo de quedarme sin ver Metrópolis no era nuevo. Por citar sólo dos casos más, hace sólo unos días me había pasado con el concierto de Deluxe (¡para el que intenté pillar entradas 3 días antes) y algunas semanas atrás con el de Elbicho (con 5 días de antelación). O tengo que empezar a sacar entradas con meses de antelación o algo va mal. ¿Hemos llegado al punto en que Madrid está tan masificado que esa masificación ya ha llegado también a los eventos minoritarios y alternativos? Porque nadie me puede discutir que ver una peli en blanco y negro, de cine mudo, de los años 20, ¡no es en absoluto una actividad popular!)
En fin, tenía por delante 2 horas largas para entretenerme por el centro, hasta las 21:00 que empezaban los conciertos en un centro cultural de San Blas. Lo curioso es que al final me lié (ojeando en Crisol una nueva e interesante colección de libritos de literatura mística; eligiendo un juego de Game Boy Advance en la FNAC para mi sobrina; localizando el local Anymus en Plaza de España y finalmente manteniendo un diálogo imposible con el dueño chino de la librería china Liang you de la calle Leganitos para que me enseñara pinturas chinas a la tinta). Me líe, como decía, y no llegué a los conciertos hasta las 21:40.
El Festival de Cultura Pop, en su primera edición, tiene los conciertos como plato fuerte, pero también otras actividades paralelas (charlas, cortos). Esas no las ví y por tanto no las puedo juzgar. A esa hora había sólo tres pequeños stands con ropa y merchandising de los grupos. La impresión que me dio es de estar puesto en marcha con pocos medios, algo por otra parte habitual en algo que arranca este año. A ver si dura otro año más.
El horario de los conciertos fue bastante estricto: a las 21:00 Motherglue, a las 22:00 Humbert Humbert y a las 23:00 Seine. De los primeros apenas ví dos canciones, esa noche más o menos hacían el papel de teloneros, y me parecieron mas amateurs que los otros.
Humbert Humbert me sorprendieron y me gustaron bastante. La primera sorpresa para mí fue que, sin haber ninguna banda en el escenario, con tan solo dos tíos vestidos con casaca oriental negra, uno con micrófono y otro con guitarra eléctrica, de repente el concierto empezó. Usaron bases rítmicas en play-back (batería y teclados) y ellos tocaban el resto. La verdad es que con su música y su pose (supongo que mezcla de profesionalidad y de lo pirados que parecen estar realmente) me consiguieron transportar a los primeros ochenta, con referencias clarísimas a grupos como Pere Ubu y Suicide. Por resumirlo de alguna manera, Humbert Humbert me parecieron “auténticos” a pesar de mimetizar música del pasado. Y desde luego una propuesta original en el panorama de grupos actuales.
Seine no tuvieron una primera parte del concierto afortunada, con uno de los guitarras casi ausente por problemas de afinación y los técnicos en el escenario arreglando cosas mientras tocaban. Después de esos desperfectos, le pusieron ganas y consiguieron transmitirlas a la audiencia (hasta el punto de que en una canción de los bises parte del público acabamos subidos al escenario con ellos). En general, mi opinión es que es un grupo que apunta maneras y que, aunque tienen que madurar y mejorar en directo, prometen para dentro de 1 o 2 años. Creo que tienen buenas canciones propias, sus referencias pasan por el mod (Who, Jam, Ocean Colour Scene) y el brit-pop. Tocaron un tema nuevo que casi podía haber firmado Franz Ferdinand (cambios de ritmo y reminiscencias disco).
En fin, no fue el concierto de mi vida, sino uno más, pero me sirvió para ver en primera persona dos bandas nuevas que sólo conocía por referencias, y también para reconciliarme con la tarde después del fiasco de la peli. Seguiré en Madrid algún tiempo más….

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